Por Alain Mira López

Estadísticas de: Robiel Vega Aguilera.

Se acerca la 49 Serie Nacional de Béisbol y el equipo Vaqueros de La Habana entrena con vistas a repetir el cetro de la pasada campaña, el primero para una selección con ese nombre en más de cuarenta años.
Entre lo acostumbrado, en la práctica de bateo, llega un momento en el cual todos se sientan a disfrutar de las conexiones de un jugador. Yasniel González empuña el madero. Su fuerza natural, propia de hijo del campo, justifica su violento swing. Los límites se quedan pequeños para sus batazos.

Chelo, como todos lo conocen en el quivicanero Consejo Popular San Agustín, en la actual provincial de Mayabeque, fue un niño de campo: pocas palabras y movimientos toscos. El clásico guajiro.

Su primer contacto con el béisbol organizado data del ya lejano año 2001, cuando integró el equipo de su municipio en la categoría 11-12 años.

“Estuve en esa selección para el campeonato de ese año, pero una vez terminado, dejé de ir porque no me acostumbraba al contexto del béisbol. Yo era muy apegado a mi casa, no me gustaba salir”, recuerda Yasniel González.

Regresa a la grama tres años después, con 14 años, y ya era un bateador a tener en cuenta. Despuntó como slugger y pasó a ser uno de los pilares de su equipo. Tanto destacó que fue captado para el alto rendimiento provincial.

“Siempre hubo sus preferencias, los que vivíamos fuera de la cabecera municipal tuvimos menos innings jugados, pero, como yo era corpulento y bateaba bastante, me gané mi puesto (cuarto o quinto en el line up) y pude pasar al siguiente nivel”, agregó el joven slugger.

Realmente, no le fue difícil, era poseedor de una fuerza al bate descomunal para un adolescente. De cuando todavía me creía jugador de béisbol, recuerdo que osé prestarle mi madero, casi nuevo, para una práctica de bateo en la que coincidimos; en solo 15 contactos partió la maceta en dos mitades con sus golpeos de largo metraje. Yasniel González no superaba los 20 años de edad.

Entre quienes lo conocemos, se maneja la teoría de que su descomunal fortaleza proviene de la elaboración de sogas. Para ayudar a su familia, Chelo torcía sogas, manualmente, con el objetivo de venderlas después.

Imagínese a un adolescente, demasiado tosco para su edad, torciendo sogas con sus manos, varias veces a la semana, ejerciendo una buena dosis de fuerza bruta para garantizar la calidad del producto. Ese era Yasniel González.

Ingresar a las filas del desaparecido equipo Vaqueros de La Habana, y ser jugador regular, era harto difícil. Nunca fue un secreto la afinidad de las directivas por los peloteros del oeste de la desaparecida provincia, entiéndase desde Bauta, Caimito, San Antonio de los Baños y Güira de Melena hacia el occidente.

Yasniel González fue una de las víctimas. Eliminarlo del rosters no fue posible durante la 49 Serie Nacional de Béisbol, pero de ahí a darle turnos al bate se abría una brecha grande. Tuvo escasas oportunidades hasta la división de la provincia en el año 2011.

“No comprendía. Si todo el equipo se sentaba a disfrutar cuando me tocaba la práctica de bateo, por qué después me tenían en la banca. En la dirección existía mucha hipocresía, fue algo con lo que aprendí a lidiar. Yo seguí adelante. En algún momento debía cambiar”, comentó Chelo.

Frente a Irandy Castro, en Pinar del Río, tuvo su bautizo de fuego. Se quedó con el bate al hombro víctima de la traición de sus nervios. Lógico, fue su primera vez.

Pero su segundo turno fue diferente por completo. Ya con más confianza, le disparo línea “de hombre” por segunda. Yasniel González quería parecerse al emblemático jugador pinareño Luis Giraldo Casanova.

“Mi primer cruce de palabras con él fue inolvidable para mí. Se me acercó y me dijo –Guajiro, tú eres un hombre de poder–, eso me llenó de orgullo, pues viniendo de Casanova era un tremendo elogio”, recuerda Chelo mientras su voz se exalta.

La Habana es dividida y nace Mayabeque. Fue la oportunidad para Yasniel González de alcanzar un puesto y labrarse un nombre. El béisbol estaba de su lado.

“Rigoberto Madera se me acercó y me dijo que yo era su cuarto bate. Eso me dio confianza y tranquilidad. Por supuesto, siempre hice lo posible por no hacerlo quedar mal. Yo valoré mucho sus palabras”, narra el poco comunicativo guajiro pelotero.

Dueño de una fortaleza visible por encima de la chamarreta, producto de su inclinación hacia los ejercicios físicos y el contexto en el cual nació, el “guajiro” monopolizó el cuarto puesto en la alineación ofensiva de los Huracanes de Mayabeque, pese a no ser el jonronero esperado.

“Yo siempre he escuchado consejos, y si mis entrenadores dicen que batear para el centro del terreno es bueno, yo lo hago. Además, quien sabe conectar para el medio también le pega para las bandas. Por eso me enfoco hacia ese espacio, aunque me critiquen”, finalizó el slugger mayabequense.

Muchos de los entrenadores que he conocido se inclinan por una premisa: los bateadores de fuerza deben halar para su mano buscando la máxima potencia en el golpeo. Sin embargo, Yasniel González prefiere ir a lo seguro, como Urbano González, uno de los más grandes bateadores de nuestro país.

No obstante, en más de una ocasión he visto a este guajiro pelotero ir al cajón de bateo, con su característica calma, y buscar batazos de largo metraje con dirección a la banda izquierda. Lo confieso, el resultado es espectacular.

En una ocasión la pelota se fue de jonrón con impactante velocidad. Desde la cerca perimetral izquierda, para mis oídos, se escuchó un zumbido cual bala en plena trayectoria. Uno de los jonrones más impresionantes y rápidos que he presenciado.

Sus números históricos podrían parecer mediocres si los comparamos con sus potencialidades. Pero la 59 Serie Nacional de Béisbol pareció ser el inicio de una nueva era. La era del Chelo, un guajiro pelotero.

Durante la primera fase, en 124 veces al bate pegó 42 hits, para un averaje de .339, conectó un total de 10 cuadrangulares, 6 dobletes, 33 impulsadas y 27 anotadas. Su SLU y su OPS de 1.097 fue de .629. Toda una proeza dentro de un conjunto con una muy débil ofensiva durante los primeros veinte juegos.

Sus resultados le valieron para ser seleccionado como refuerzo durante la segunda fase. Alargó su buena actuación defendiendo la camiseta de Cienfuegos, en sustitución del William Saavedra, quien participó en la Serie del caribe y luego se lesionó.

Con los Elefantes promedio .353 (55 hits en 183 turnos), pegó 11 dobletes, impulsó 21 carreras y anotó en 25 ocasiones, su SLU fue de .474 y el OPS de .911.

Yasniel González, a sus 30 años de edad, parece haberse descubierto como pelotero. Quizá ya se sabía beisbolista, pero su carácter introvertido le impedía demostrarlo al mundo.

Lo cierto es que Chelo está haciendo sonar el madero, corto y seco, como le gusta a uno de mis más grandes amigos. A mi modo de ver, es la hora de este guajiro, realmente un hombre de poder.

Yasniel González

Datos Personales

Nombre: Yasniel González Vega
Fecha de Nacimiento: 15/05/1990
Edad: 30 años
Posición: Inicialista y jardinero (D)
Dorsal: 14
Debut: 2009 (49SN)
Peso: 101 kg
Talla: 183cm
Municipio: Quivicán
Provincia: Mayabeque

Estadísticas en Series Nacionales

Yasniel González

Tomado de:

El guajiro, un hombre de poder

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