El despacho del Salón y Museo de la Fama de Cooperstown abrió el 23 de mayo de 2009 una nueva exhibición permanente denominada ¡Viva el Béisbol!

Lo que más llamó mi interés, sin embargo, fue el anuncio de que la muestra incluirá una pelota de la primera temporada profesional organizada en los Estados Unidos en 1871, que se usó en un juego donde participó el cubano Esteban Bellán, el pionero de los jugadores latinoamericanos en las Ligas Mayores.

Ese nombre, que para muchos aficionados comunes es casi desconocido, inició el largo y exitoso derrotero de la Isla allende los mares. Nacido en la Habana, Cuba, el primero de octubre de 1849, Esteban y su hermano mayor Domingo comenzaron a estudiar en 1863 en St. Johns College, luego rebautizada Universidad de Fordham, ubicada en el Bronx neoyorquino.

En dicho lugar, ambos jóvenes aprendieron los rudimentos del béisbol y según sugieren los artículos periodísticos de la época, la primera mención del menor de los Bellán la hizo el rotativo The New York Times el 19 de junio de 1868.

Así, ya a los dieciocho años de edad aparecía Esteban, conocido allí como Steve, defendiendo la nómina de Rose Hill Team en la receptoría y colocado como hombre proa a la ofensiva.
Esa formación junto al San Francisco Javier fueron las primeras escuadras universitarias estadounidenses que toparon a ese nivel.

Con posterioridad, en pleno verano del propio 1968, Bellán, ya graduado como médico, formó parte del Unions de Morrisania, uno de los conjuntos principales en la Gran Manzana. Con dicha novena se desempeñó en los jardines y la intermedia durante 20 desafíos del campeonato, en los que pisó la goma 28 veces, demostrativos de su gran velocidad de piernas.

Al año siguiente, el Silfio Cubano, tal y como lo llamaban por su juego elegante y estilizado en la custodia de la tercera almohadilla, pasó al Unions of Lasingburgh, también nombrado North Troy (Troya Norte).

Dicha formación, reorganizada en 1866, se convirtió en uno de los equipos más fuertes del área, y salió triunfador en el 90 por ciento de los enfrentamientos durante su primer lustro de existencia. En ese período, eran oficialmente denominados como los Unions por los periódicos neoyorquinos, pero posteriormente, tras imponerse a los poderosos Mutuals de Nueva York en 1867, el conjunto fue cariñosamente renombrado Haymakers.

El apelativo vino porque después de la derrota uno de los beisbolistas de los Mutuals explotó diciendo que habían perdido ante un puñado de haymakers (productores de heno).
Bellán continuó figurando en dicha escuadra hasta 1872.

Es pertinente destacar que desde 1871 esa franquicia formó parte de la recién fundada Asociación Profesional Nacional, la primera de su tipo.

La labor del cubano en ese tiempo no puede considerarse destacada en realidad. En la contienda fundacional de dicha liga su promedio ofensivo llegó a .250 producto de 32 imparables en 128 veces oficiales al plato. Entre esos hits hubo tres dobles y otros tantos triples con 23 carreras impulsadas y 26 anotadas. Sí llama la atención el hecho de haberse ponchado en solo dos ocasiones.

Al campo, el average de .713 con 39 errores en 28 enfrentamientos, si bien parece paupérrimo a los ojos de los estándares actuales, resulta aceptable para una época en que no existía el guante salvador en la custodia de la esquina caliente. Además, fabricó cuatro dobles matanzas. Tómese en cuenta que tal jugada solo databa del 14 de junio de 1870, cuando George Wright, capitán de los Cincinnati Red Stockings a la sazón, la inventó.

Bellán estuvo mejor en 1872 ya que en ella compiló para .263 al conectar 30 inatrapables en 114 oportunidades al rectángulo. De esos hits, cuatro fueron tubeyes. Asimismo, el casillero de los ponches estuvo inmaculado.

A la defensa, tuvo mayor efectividad esa vez pues concluyó con 30 marfiladas (16 en el campo corto, 11 en tercera y tres en los files).

Al disolverse el Haymakers el 23 de julio de 1872, muchos de sus peloteros encontraron trabajo en otras novenas pero Bellán decidió esperar hasta el año siguiente, cuando se enroló en los Mutuals. Con ellos estuvo en ocho partidos y bateó para .219, para poner punto final a su participación en los torneos profesionales estadounidenses con marca personal ofensiva de .252 el 9 de junio de 1873.

En 1874, ya convertido en ciudadano naturalizado del país norteño con residencia en Troy, Bellán regresó a su nación de origen y participó en el primer desafío oficial celebrado en Cuba, que tuvo por sede el terreno del matancero Palmar de Junco el 27 de diciembre de 1874.

En el mismo, la escuadra representativa del Club Habana derrotó a sus homólogos matanceros 51 corridas a nueve.

Desde 1878 hasta 1886, el Silfio Cubano participó como director-jugador del entonces recién inaugurado Club Habana, ganador de los campeonatos 1878-79, 79-80 y 82-83, que fue el último de su vida beisbolera.

Poco se supo de este pionero de la pelota cubana con posterioridad, pero, según aparece en los archivos, falleció en La Habana el 8 de agosto de 1832.

Tomado de:

Aquí se habla de Grandes. Por: Rogelio A. Letusé La O

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