El paso del estelar lanzador tunero Félix Núñez por nuestras Series Nacionales estuvo signado por el enorme sacrificio de echar el resto por un conjunto provincial que no se correspondía con el esfuerzo de ese caballo de batallas desde el montículo.

Desafortunadamente para él, le tocó desempeñarse en una etapa, en que esa formación finalizaba en los últimos lugares de los principales parámetros beisboleros, lo cual le impedía realizar un papel decoroso en nuestros campeonatos.

Esa circunstancia hizo de Núñez el lanzador más imaginativo de su época, pues debía pensar que los partidos debían ganarlos entre él y su compañero de batería, en caso de no ocurrir alguna de las frecuentes e infames marfiladas que daban al traste con triunfos legítimos.

El diestro, quien debutó en la campaña de 1977 con el equipo Las Tunas, no se caracterizaba por su velocidad, pero poseía inteligencia, un buen dominio de la zona de strike, una curva pronunciada y coraje a toda prueba.Con esos atributos, no demoró mucho en suplir a Asterio Zaldívar como abridor principal del combinado, y en ese rol ocupó el liderato de juegos iniciados en las series XXII (1982) y XXIII con 16 y 15 respectivamente. Valga decir que ambos años el promedio de ganados y perdidos de Las Tunas fue 15-36 y 19-56 (último lugar en ambas).

Núñez, en definitiva, inició 274 partidos; de los cuales completó 163, por lo que ocupa la séptima posición de esa columna entre todos los lanzadores participantes en Series Nacionales.

Al respecto, lideró ese casillero en las ediciones de 1983 (14), 1984 (15) y 1985 (15). Huelga decir que el balance final del barco tunero en la segunda y tercera de ellas fue, 24 51 y 16-32 respectivamente. Más de la tercera parte de esas pocas victorias fueron alcanzadas por Núñez.

Este demostró poseer un brazo de hierro cuando en la X Serie Selectiva (1984) se plantó en el montículo de Orientales, y lanzó 20 capítulos de un extremo a otro ante el fuerte combinado de Las Villas el 21 de marzo de 1984, en los que tuvo al estelar Mario Véliz como rival todo el tiempo, y cuyo empate a una carrera al final del mismo es indicativo del tremendo duelo entablado entre ambos.


Igualmente, quedó al frente de las entradas lanzadas en 1983 (136.0) y 1985 (170.1). En ese sentido, trabajó en 2 mil 248.2 capítulos durante todo su derrotero. En la propia campaña de 1985, copó la vanguardia de los ponchadores con un total de 138. El total de bateadores retirado por la vía de los strikes ascendió a mil 383.

En ese sentido, tuvo un magnífico saldo en el coeficiente ponches-bases por bolas, ya que solamente transfirió a 806 bateadores en toda su carrera. A ese guarismo deben agregarse 81 transferencias intencionales, que se debieron mayormente al hecho de que Núñez era también utilizado insistentemente en papel de apagafuegos.

En definitiva, este brazo de hierro taponeó en 105 ocasiones, y archivó 10 juegos salvados.Podría decirse que solo lanzó sin tensiones de ser utilizado en demasía cuando militó en las Series Selectivas con Orientales, con los que archivó más victorias que fracaso. No obstante, fue con Mineros, precisamente en la XIII edición de esos torneos, que se convirtió en el lanzador 21 en conquistar el triunfo número 100. Esa victoria fue lograda nada menos que frente al combinado Las Villas, en el estadio Julio Antonio Mella, el primero de marzo de 1987.Como constancia de su laboriosidad, quedó en el tercer lugar de capítulos lanzados durante dicha lid, con 122, 2, aunque acusó cierta tendencia al descontrol, algo no característico en él, pues boleó a 53 bateadores.

De todos modos, fue el primer tirador de un conjunto de segunda división en lograr la centenaria sonrisa, y no creo que pitcher alguno haya arrostrado tantos inconvenientes y sinsabores como él para arribar a ese hito.

Otro factor a tomar en cuenta en el caso de Núñez resultó la coincidencia en época con verdaderas luminarias del pitcheo en nuestro país como Braudilio Vinent, Omar Carrero, Jesús Guerra y Rogelio García, entre otros, por lo que no le fue fácil integrar la principal nómina cubana en eventos internacionales.

Aun así, vistió el uniforme de las cuatro letras en los Juegos Panamericanos de Venezuela (1983); evento en que los golosos toleteros del continente se convirtieron en presas de sus incómodas curvas servidas de costalazos.Posteriormente volvió a prestigiar la chamarreta nacional en los Centroamericanos de Santiago de los Caballeros, República Dominicana, en 1986, y ese mismo año estuvo presente en el Campeonato Mundial de Holanda. En cada uno de esos torneos puso su granito de arena para que Cuba se coronara campeón.Núñez estuvo a punto, incluso, de conformar el cuerpo de lanzadores cubanos asistentes a los Juegos Panamericanos de Indianápolis en 1987, pues en las Series Nacional y Selectiva de ese año concluyó con balance de 15 y 12 en triunfos y derrotas, amén de un 2. 84 en PCL, pero finalmente no fue incluido en el elenco.


Otro hecho demostrativo de su calidad es el promedio de .261 para el que le bateaban sus contrarios. Este aserto se corrobora con el dato de no aparecer entre los diez primeros en los listados de más dobles (327), triples (41) y cuadrangulares (195) permitidos, a pesar de haber actuado mayormente en el estadio Julio Antonio Mella, que no es precisamente una instalación que beneficie a los lanzadores debido precisamente a sus limitadas dimensiones en comparación con otros.

En 1989, previo a la XV Serie Selectiva, su record en ganados y perdidos andaba por 111 y 126- una cifra impensable para muchos que se desempeñaban en conjuntos de la primera división-, lo cual se complementaba con las 20 lechadas propinadas hasta esa fecha, y un magnifico PCL de 3, 27, el mejor de todo el conjunto Mineros entre los doce lanzadores de aquella contienda.

Desde entonces, hasta que dijo adiós al montículo en nuestros campeonatos, sus triunfos y fracasos sumaron 130 y 156 con PCL de 3, 51- obviamente ya su rendimiento iba en descenso-; mientras los partidos sin permitir carreras se elevaron a 23. Y muy certero estuvo Núñez para escoger la hora de su retiro. Al explotar en su postrer encuentro debido al ataque de la ofensiva la ofensiva contraria, y ser relevado por otro en el montículo, se acercó al principal actuante en el desafío, y le pidió la píldora. Este accedió, al tiempo que el tirador expresó: Esta es la última pelota que lanzo en Series Nacionales. Llegó la hora de mi retiro.

Félix Núñez, ese estoico e imaginativo lanzador tunero desde 1977 hasta 1992, quien nunca confrontó problemas con su brazo derecho, jugó con la escuadra de Cartagena de India, Liga Colombiana, durante dos años, a partir de 1997, y actualmente desarrolla labores como entrenador de pitcheo en su natal provincia Las Tunas.


Tomado de:

Aquí se habla de Grandes. 4to innings. Por: Rogelio A. Letusé La O

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