Home Grandes de Hoy y Siempre Grandes de Hoy y Siempre: Gabriel Pierre Lazo

Grandes de Hoy y Siempre: Gabriel Pierre Lazo

0

Cuando el jovencito Gabriel Pierre Lazo hizo su entrada a la nómina del conjunto Santiago de Cuba en los campeonatos cubanos élites, su aparición dentro de la misma pasó casi inadvertida para muchos pues en ella, y en la defensa del tercer cojín, se hallaba aún en plenitud de facultades quien había sido considerado el mejor exponente de esa posición en la provincia hasta entonces: Ramón Otamendi.

Con tesón y grandes esfuerzos en los entrenamientos, el muchacho nacido en la actual Ciudad Héroe, el 29 de mayo de 1966, fue abriéndose paso poco a poco y ya una vez alejado Otamendi de los diamantes, su rendimiento en la custodia de tercera base fue tan estupendo que durante 17 años la defendió con acerada prestancia hasta convertirse en una verdadera muralla.
Convencido de lo que significaba su presencia en una nave colmada de toleteros con acusado poder en sus muñecas como Orestes Kindelán, Modesto Larduet, Fausto Álvarez, Antonio Pacheco y Jorge García entre otros, aunque con escaso material en su cuerpo de lanzadores; a excepción de Vinent ya en caída libre -, Luís Tissert y Enrique Cutiño, Pierre aceleró el crecimiento de su masa muscular hasta tornarse en una mole inexpugnable en su posición, al tiempo que sus estacazos recorrían distancias siderales.
Aunque Santiago no pudo concluir en posiciones destacadas en las series 25 (1985-86) y 26 (1986-87), una vez puestas en marcha las ediciones respectivas de las Series Selectivas de esos años, Serranos, nave formada por peloteros guantanameros, y especialmente de Santiago, se coronó campeón en ambos campeonatos, y Pierre tuvo actuaciones protagónicas en dichos resultados.
La XXVIII Serie Nacional constituyó una muestra palpable de su desarrollo bate en ristre al concluir entre los primeros toleteros del certamen producto de 52 indiscutibles en 138 veces al bate para promediar un altísimo .377 de promedio con el valor añadido de siete biangulares y nueve cuadrangulares un batazo del que se tornó un artífice-, amén de 29 impulsadas, 21 bases por bolas y 29 ponchados, que casi siempre fueron haciendo poderosos swines.
Precisamente, ya en la etapa Selectiva, Pierre en representación de Serranos igualó la marca de transferencias recibidas (5) en un partido contra Mineros celebrado el 21 de abril de 1988.
Nuevamente sobresalió el empuje de Pierre en la XXIX Serie Nacional. En esa ocasión su average concluyó en .344 (42 en 122), aderezado con seis dobletes, siete jonrones y 27 carreras empujadas hacia el plato. Esa vez, finalizó como puntero junto con otros cuatro jugadores en el acápite de sacrificios de fly (5), galardón que replicó en la XXX edición (3). Otra demostración de poder y estabilidad en su desempeño fue ofrendada por el tercera base santiaguero cuando con Serranos disparó la elevada cifra de 28 tubeyes en la Selectiva de 1989.
En cuanto a la defensa, este diestro mostraba reflejos felinos, se movía con prestancia para cada lado, jugaba adelantado cuando tenía que hacerlo, y tiraba con fortaleza y precisión hacia la base correspondiente. Su destreza y rapidez les permitieron participar en 371 jugadas de doble matanza a lo largo de su carrera.
En esos momentos, todo apuntaba a que el santiaguero estaba abocado a integrar la escuadra cubana de un instante a otro; no obstante, la presencia como intermedista de un fenómeno llamado Omar Linares se interpuso en su camino para lograr tal hito que solo se hizo realidad algunos años después. Mientras, Pierre seguía derrochando clase y copó un nuevo liderato como parte de la manga oriental de la XXX Serie Nacional al pisar el plato más veces que todos los demás jugadores (41).
Pierre arribó a su cuadrangular número 100 el 27 de abril de 1991 ante el estelar lanzador Reinaldo Santana en el estadio Victoria de Girón, y ya como parte de la XXXII Serie (1993) concluyó como líder impulsor de la lid con 65, en medio de una alineación en la que como sexto hombre de la tanda ocupaba su turno nada menos que detrás de Orestes Kindelán y Fausto Álvarez. Y es que entonces ya no se le podía pitchear y los serpentineros, en su afán por separarlo del plato, le lanzaban extremadamente pegado y lideró el departamento de golpeado por lanzamientos con 15. No habría que ir muy lejos en el aserto al comprobar que al momento de su retiro en 2002 iba al frente en tan doloroso departamento; para la sufrida pelota, diría yo.
Al fin le llegó la oportunidad de vestir la chamarreta del team Cuba en un evento foráneo, la Copa Intercontinental celebrada en Holanda en 1991, en la que bateó para .310 (9 en 29) y desempeñó un papel decisivo en el partido que dio la victoria a su conjunto frente a Japón al conectar un sencillo que mantuvo las esperanzas cubanas cuando marchaba debajo en el marcador, antes de que Lázaro Madera negociara un discutido pasaporte hacia la inicial tras siete pelotas bateadas hacia la zona foul, y que tuvo como colofón el indiscutible impulsor del receptor José Raúl Delgado, propiciador del trofeo para los antillanos.
Consolidado desde hacía mucho tiempo como slugger que a su vez conseguía altos guarismos, Pierre, un azote dentro de la Aplanadora Santiaguera continuó bateando a sus anchas, y fue un bunker para los lanzadores rivales tanto en la XVIII Selectiva, la XIX (1993) con Orientales y nuevamente en la XXI (1995) dentro de la formación antes mencionada. Entonces ya se había hecho popular el grito de ¡Pierre, camina esto!, cuando de impulsar una carrera decisiva para su escuadra se trataba. Vale decir que en cada una de esas ediciones selectivas, se impusieron los orientales con papel señero, a la par de los otros adalides, para el coloso de la tercera almohadilla.
No era de extrañar entonces que el 1ro de marzo de 1995 llegara a su imparable 1 000 frente al estelar derecho espirituano Yovani Aragón, ni que en 1997 fuera convocado nuevamente a otra versión Intercontinental en la que quemó la liga con average de .414 (12 en 29), en los que se incluyeron toletazos de todas las dimensiones.
Tuvo Pierre una oportunidad adicional para rubricar su firma con letras doradas en la XXXVIII Serie Nacional, cuando contra todos los pronósticos el equipo Santiago se impuso ante Industriales en el juego final de la Serie Play-off de ese certamen. En el encuentro decisivo y en medio de los gritos salidos del lateral derecho del estadio: ¡Pierre, camina esto!, el fornido antesalista despachó un jonrón por el left-center que resultó el clásico cubo de agua fría para que el cuadro oriental, con Ormary Romero en la lomita, propinara una espesa lechada 9 x 0 a la archifavorita tropa de Industriales en aquella porfía. Definitivamente, Pierre fue un bateador oportuno.
Vendrían dos trofeos consecutivos más para Santiago en los que el antesalista también puso notas altas en todos los aspectos del juego. En ese ínterin fue connvocado para el conjunto principal de Cuba con vista al Campeonato Mundial de 1998, en el que bateó para .375 (3 en 8), así como para el de los Juegos Centroamericanos en el que conectó un jit en cinco oportunidades (.200). Tuvo además una nueva incursión en Copas Intercontinentales (1999) en el que se fue de 5 en 24 (208) Posteriormente, ya con bate de madera y en medio de porfías contra cuadros profesionales, Pierre hizo el equipo que asistió a los XIII Juegos Panamericanos Winnipeg-99, en los que como bateador designado compiló cuatro indiscutibles en 14 turnos al rectángulo.
Hubo algo llamativo en ese torneo, pues por vez primera en muchos años la ofensiva cubana resultó prácticamente silenciada; tanto, que solo pudieron alcanzar un average colectivo de .242. El Niño Linares, por ejemplo bateó .160 (4 en 25 con dos jonrones y un doble), Kindelán (.214, 6 en 28, dos cuadrangulares, un doble y siete empujadas, igual que Omar). Pierre compiló 4 en 14 (.286) con dos jonrones y uno de ellos lo conectó en el partido decisivo contra Estados Unidos.
Su última aparición internacional con el conjunto grande de Cuba la hizo en ocasión de las Olimpiadas de Sidney – 2000 – en las que Servio Borges solo le concedió lastimosamente una oportunidad para batear y se fue en blanco.
De regreso, cometió una indisciplina grave fuera del terreno- en el Hotel Deportivo de Santiago de Cuba al impactar con un bate a miembros de la Comisión Nacional de Béisbol, y fue suspendido por una campaña, aunque restituido para la siguiente, en la que solo fue una sombra de lo inmenso que había sido en su decurso por Series Nacionales.
Nacionalmente alcanzó su jonrón 300 el 7 de mayo de 2002 frente al lanzador guantanamero Alexander Rodríguez. Precisamente hasta llegar a los 306, que lo colocaron en el lugar siete de todos los tiempos en nuestro país.
Al hacer un recuento de la ofensiva desplegada por Gabriel Pierre en campeonatos nacionales, vemos que en 5 338 veces oficiales al bate archivó 1 577 imparables; de los cuales 302 fueron dobles, 17 triples y 306 cuadrangulares. Asimismo impulsó 1 043 carreras y anotó 1 031, recorrió 2 831 bases con sus batazos, y su slugging brilló hasta .530, lo golpearon 225 veces, se ponchó en 914 ocasiones y fue boleado 972. Su average ofensivo general llegó a un excelente .295.
Al momento del adiós ocupaba el 8vo lugar en anotadas, 8vo en total de bases, 9no en slugging, 1ro en golpeado por lanzamientos, 6to en ponches recibidos, 9no en bases por bolas recibidas y 3ro en bateo para dobles jugadas (207).
Si desde el punto de vista ofensivo sus estadísticas son enaltecedoras; al campo, ha sido lo mejor que ha desfilado por Series Nacionales: solo cometió 220 marfiladas en
4 974 lances, facturó 1 304 outs y realizó 3 449 asistencias; por lo cual exhibe un rotundo .956 en defensa del tercer cojín. Sencillamente un resultado fabuloso en nuestro medio.
Sin ánimos de establecer comparaciones estériles entre figuras estelares retiradas que han jugado la tercera almohadilla vayan estos datos: Rafael Acebey (.941, 314 E en 5 312 L), Owen Blandino (.935, 192 E en 2 938 L) Vicente Díaz (.937, 318 E en 5 078 L), Pedro J. Rodríguez (.938, 218 E en 2 532 L), Lázaro Vargas (.943, 350 E en 6 190 L), Omar Linares (.948, 285 E en 5 499L).
Quien tome en cuenta todos los aspectos positivos esbozados en las estadísticas hilvanadas por Gabriel Pierre Lazo a lo largo de su esforzado andar por todos los estadios del país y en sus contadas incursiones extra-fronteras, llega a la conclusión de que estuvimos en presencia de un fuera de serie en su posición, cuyo derrotero fue muchas veces olímpicamente obviado por quienes debieron haberlo colocado donde merecía.
Tomado del Libro: Aquí se Habla de Grandes: 4to inning. De Rogelio A. Letusé La O.

NO COMMENTS

LEAVE A REPLY

Please enter your comment!
Please enter your name here

Salir de la versión móvil