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Seleccionado una vez más para tomar parte en la II Serie de Estrellas, el zurdo volvió a destacarse con average de .375 (9 en 24 con dos dobletes y tres carreras impulsadas), aunque no pudo evitar una nueva victoria de los del este del país 5 x 4.

Al fin llegó para el jardinero de los equipos capitalinos la oportunidad de representar a Cuba en un evento internacional. El mismo llevó por nombre México68, y en el muy competitivo certamen tomaron parte los conjuntos más fuertes del continente en aquellos momentos: Estados Unidos, Cuba, el país anfitrión y Puerto Rico.

Los combinados finalizaron en ese mismo orden, pues los criollos cedieron en el último partido contra los estadounidenses y concluyeron con 4 victorias y dos fracasos, por 5 y 1 los yanquis. Osorio, sin embargo, acaparó el departamento de los triples en ese cortó campeonato (2), emparejado con el puertorriqueño D. Apellániz.

El holguinero se mantuvo como un excelente chocador de bolas, que a su vez podía producir carreras por él mismo desde su puesto como segundo hombre en el line-up.

Sin destaque especial en la IX Serie, tampoco bateó por encima de .300 en la X Serie, pero así todo su .285 (67 en 235 con valor añadido de cinco dobles y dos triples) era indicativo de un buen desempeño ofensivo en aquellos tiempos en que las selecciones provinciales principales contaban hasta con más de tres serpentineros de cabecera.

Además, su promedio ofensivo fue solo inferior dentro de Industriales al de Leo Fariñas (.291) y Armando Capiró (.290). Dicho campeonato, que solo constó de 66 partidos, fue obtenido por Henequeneros, quienes se impusieron a Mineros por juego y medio de diferencia.

Y no era despreciable en lo absoluto la impronta que hasta entonces iba marcando el jardinero, quien en su carrera solo confrontó un problema disciplinario por un altercado ocurrido durante la XI Serie Nacional durante un partido celebrado en la ciudad de Camagüey; cuando algunos fanáticos lo sacaron de sus casillas gritándole cosas amén de que soltaron sorpresivamente a un inesperado león hacia el terreno – mientras defendía su posición en el right field, y tuvo una reacción violenta. Por lo demás, era una persona cordial y modesta, a quien no se le subían los humos de la fama a su cabeza.

Bien, finalizada la X Serie, Osorio marchaba 10mo en bateo general (280), 6to en veces al bate (1 716), 10mo en carreras anotadas (235), 5to en jits conectados (481), 7mo en dobletes (73), 9no en ponches recibidos (218) y 7mo en total de bases.

El indetenible bate de Osorio siguió abriéndose paso y descargó más imparables que el de los demás (58) en la XIV Serie con las huestes de Agricultores, quienes coparon el primer lugar bajo las órdenes de Orlando Leroux.

Si desde el montículo Santiago Changa Mederos y Walfrido Ruíz unieron sus esfuerzos para reducir las opciones del contrario desde el box; el hombre grande desde el lado derecho del plato fue el holguinero, quien bateó a sus anchas en los momentos cumbres de partidos cruciales.

Tal como se dijo con anterioridad, Osorio refrendó su liderato de tubeyes por tercera vez de por vida en la Serie 1975-76 (12), y elevó todos los parámetros al máximo, en excelsa demostración de consistencia y amor a su chamarreta para quedar como Campeón de Bateo en la temporada 1976-77, para burlarse así del almanaque y de los que creían que el tocador de bolas por excelencia de nuestros campeonatos estaba acabado.

Fue precisamente ese año cuando arribó felizmente a su jit 1 000 en Series Nacionales; hazaña lograda frente al monticulista Francisco Casanueva el 26 de abril de 1977 en el Estadio Latinoamericano. Ese día, el respetable en pleno se puso de pie para honrar como se debía tanta entrega al deporte.

Pasarían dos años más, antes de que Eulogio Osorio Patterson dijera adiós al béisbol; mas su vida, mientras él se sintiera en forma, gravitaría alrededor de otro deporte con pelotas – el softbol -, y formó parte del equipo nacional cubano de esa especialidad durante un quinquenio, en el que fue una de las figuras claves de la escuadra.

Ya más cercano en el tiempo, cumplió misión internacionalista en Venezuela durante dos años, y regresó a su terruño no largo tiempo antes de que por causa de un cáncer en el riñón su cuerpo desapareciera físicamente; no así su impronta, pues a partir de entonces la misma lo hizo trascender hacia la inmortalidad, jalonada por tanta emoción brindada al pueblo cubano.

Eulogio Osorio Patterson bateó en 16 Series Nacionales para .283, producto de 1 224 imparables en 4 329 veces oficiales al bate; entre sus incogibles hubo 185 dobletes, 34 triples y 25 jonrones; anotó 555 veces y empujó 383.

Salía a batear, tal y como indican sus ponches (589) en comparación con sus boletos (339); robó 139 bases y lo capturaron en 84 ocasiones. Su slugging se elevó a .359. Era el clásico chocador de bolas.

A la defensiva fildeo para .953, al haber cometido 104 marfiladas en 2 227 lances, y facturó 1 972 outs, al tiempo que participó en 55 dobles matanzas desde su retirada posición en los jardines.

Hasta aquí éste amplio recorrido por la carrera deportiva de este grande del Béisbol Cubano en sus primeros años de nuestras Series Nacionales, por hoy es todo, sin más, nos vemos en la próxima.

Tomado de:

“Aquí se Habla de Grandes, 4to inning” Por: Rogelio A. Letusé La O

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