O'Reilly
Para nadie es un secreto que en nuestro máximo evento deportivo doméstico, la Serie Nacional de Béisbol, han existido un gran número de estructuras, y para lo que a récords se refiere, eso es un factor que distorsiona el real valor de ciertas y determinadas marcas.
La Serie ha ido desde 18 hasta 99 desafíos, siendo la estructura de 90 juegos la que más ha perdurado en el tiempo con 21 ediciones. También en los Torneos Selectivos, el número de partidos fue variando: desde 54 en la primera, 60, luego 63 y por último 45 partidos en las llamadas Súper Selectivas.
Luego llegaron las Super Ligas, las cuales, en solo 4 ediciones, tuvieron cuatro estructuras diferentes, desgraciadamente es una tendencia que se ha repetido a lo largo del llamado “Béisbol Revolucionario”.
Hoy les propongo un repaso por un grupo de marcas realmente espectaculares, pero debido al número de juegos en los que se desarrollaban dichos torneos, si sólo se mira el número total, no llaman mucho la atención; pues han sido superadas en cantidad en múltiples ocasiones.
Comenzamos con el casillero de carreras anotadas, en 1980, durante el desarrollo de la XIX Serie Nacional, en una estructura de 51 juegos, “El Señor Pelotero”, Luis Giraldo Casanova anotó nada menos que 64 carreras, para un fenomenal promedio de 1.25 por juego, lo que llevado a una estructura de 90 desafíos, da un total de 113, muy superior al récord vigente de 100 de Enrique Díaz. Para que se tenga una idea, el promedio de anotadas por juegos de Enrique Díaz fue de 1.11 por juego. Es cierto, en 39 partidos muchas cosas pueden pasar, pero no hay dudas que el ritmo que llevaba esa temporada Casanova era para un récord fuera de serie.
Otra marca completamente fuera de liga fue la lograda por el receptor más ofensivo de los que ha pasado por las Series Nacionales, el habanero Pedro Luis Rodríguez. En una de aquellas series de 48 juegos, (estructura jugada entre 1986 y 1992), específicamente en la edición 27 (1988), este señor bateador logró la cifra de 87 hits conectados. Lo llamativo de esta cifra es que Pedro Luis conectó indiscutibles a ritmo de 1.81 por juego; cuando Michel Enríquez logró su récord en 1999, lo hizo para 1.69. Con el paso que llevaba Pedro Luis, podía llegar hasta los 163 hits, 10 más que la marca del pinero. Agregar además que esa serie Pedro Luis Rodríguez fue además campeón de bateo con astronómico 446.
Pedro Luis Rodríguez
Otras marcas muy destacadas son la de dobles de Gabriel Pierre, 28 en 63 juegos, y la de Pedro Chávez en triples, 7 en 35 desafíos. Ambas cifras tienen un plus adicional, no solo el hecho de que el antesalista Santiaguero conectara dobles a ritmo de 0.44 por desafío (40 en 90 juegos), sino que lo hizo en una selectiva (XV en 1989), con un picheo mucho más concentrado. Por su parte Pedro Chávez conectó un triples a razón de 0.2 por partido, cuando Wilfredo Sánchez implantó su récord en triples (13) lo hizo para 0.13. El capitalino, en una serie de 90 desafíos, a ese ritmo hubiera disparado unos 18 triples, algo que ni siquiera ha estado cerca de ocurrir. El valor añadido de esta marca es que se hizo en la III Serie Nacional, año 1964, con un picheo de altísimo nivel, solo 4 equipos y con una calidad de implementos deportivos bastante pobre.
Pierre

Chávez

En el apartado de Jonrones e impulsadas no basta con una marca destacada, pues en ambos acápites ha habido rendimientos monumentales. En lo que a cuadrangulares se refiere, la cifra más escandalosa fue sin dudas la de Lázaro Junco en 1988, 25 jonrones en 48 desafíos, señores, de otra galaxia, la razón de jonrones fue de 0.52 por encuentro, lo que llevado a 90 desafíos da, nada menos que 47 jonrones, algo impensado en nuestra pelota donde el récord es de 36 en 96, a razón de 0.38.
Lázaro Junco
Menciones en este departamento para dos de los más temibles toleteros de la pelota cubana. Un año después, Orestes Kindelán despachó 24 en 48, a razón de 0.50 por juego, lo que sumarían 45 en 90 juegos. Con esa misma razón de cuadrangulares, pero en menos desafíos, Joan Carlos Pedroso, en la IV Super Liga en el año 2005, vistiendo precisamente los colores de Santiago de Cuba, disparó 14 jonrones en 28 encuentros, 15 en 30 si contamos los dos partidos del Play Off. Dos registros sencillamente espectaculares.
Pedroso
Dos últimas menciones, y lo hago sobre todo porque fueron en una Selectiva, los 30 jonrones en 63 partidos de Kindelán y los 28 en 60 de Pedro José Rodríguez en 1978. Ambos llevaban ritmos arrolladores (0.48 y 0.47), para 43 y 42 jonrones en 90 juegos.
Kindelán

Pedro José Rodríguez

El casillero de la empujadas tiene también rendimientos muy destacados y desgraciadamente, prácticamente olvidados. Comienzo diciendo que Alexei Bell, recordista nacional con 111 remolques en 90 desafíos, mantuvo un ritmo de 1.23 por desafío. Pues aquí les traigo tres nombres que tuvieron rendimientos muy superiores pero que no llegaron a records gracias a la duración del campeonato.
El primero de ellos, y el más brillante de todos, el logrado por el zurdo villaclareño Alejo O´Reilly en la XX Serie Nacional en 1981, Alejo, en 51 partidos empujó ni más ni menos que 69 carreras (1.35 por partido), para una razón de 122 remolques en 90 juegos. El segundo de estos nombres es la lograda por el Tambor Mayor, Orestes Kindelán, en el propio año de sus 30 jonrones, 84 remolques en 63 desafíos de una Selectiva (1.33) y 120 en 90 juegos. El tercero, uno que no esperan, si señores, el camarero Juan “La Maravilla” Padilla. Este camarero de excelentes manos y de buenas prestaciones ofensivas, realmente se superó a sí mismo en la edición XXVII de la Serie Nacional en 1988, cuando trajo para home nada menos que 63 carreras en 48 desafíos (1.31) y un rendimiento para 118 en 90 juegos.
Alejo O'Reilly

Juan Padilla

Por último les traigo otra bien espectacular, los 72 boletos recibidos por el Gigante del Escambray, Antonio Muñoz en la XVIII Serie Nacional en 1979, en 51 juegos. Durante esa temporada nadie quería lanzarle a este temido bateador, recibía practicamente tres boletos cada dos partidos (1.41) y de la serie haber durado 90 encuentros, el ritmo que llevaba Muñoz era para 127 boletos, algo sencillamente espectacular.
Hasta aquí esta selección, espero lo hayan disfrutado y en una próxima entrega haremos un recorrido similar, pero en el picheo. Sin más, hasta la próxima.

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