• septiembre 21, 2021

Tati Valdés: el MEJOR ZURDO de las Series Nacionales.

 Tati Valdés: el MEJOR ZURDO de las Series Nacionales.

Nació en Jovellanos, provincia de Matanzas, el 12 de febrero de 1961. Se inició como jardinero, pero desde pequeño supo que su función principal en el Béisbol sería como lanzador.

Integró la nómina cubana tanto en el Campeonato Mundial de la categoría juvenil en Argentina 1977 como en el de Venezuela en 1978; eventos ambos ganados por los de la Mayor de Las Antillas, y en los que “Tati” logró buenas actuaciones.

El espigado serpentinero, sin embargo, ya había escalado a la primera categoría en 1977, año inaugural del Estadio Victoria de Girón, en defensa de Citricultores, y tuvo su bautismo de fuego, como abridor, ante el conjunto Orientales, en el Balcón del Oriente Cubano.

El muchacho demostró condiciones desde un inicio y no transcurrió mucho tiempo antes de convertirse en el serpentinero estelar de la nómina de Henequeneros, que en ese momento era el segundo conjunto de la provincia.

Su primer triunfo en Series Nacionales ocurrió el 12 de febrero de 1978, ante el equipo de la Isla de Pinos, con marcador de 8 carreras por 3. A partir de entonces, no pararía hasta lograr 234 éxitos, cifra que fue récord durante más de una década.

La primera gran clarinada de Jorge Luis tuvo lugar en la XXII Serie Nacional (1982-83) cuando lanzando para Henequeneros, conjunto que finalizó en la sexta posición, y solo obtuvo 28 triunfos, se alzó con el liderato de juegos ganados con 10, en un campeonato pactado a 51 partidos.

A consecuencia de esta gran temporada, fue incluido en el conjunto cubano que participó en los Juegos Centroamericanos de Habana-82, pero salió derrotado en su faena como abridor, en un evento ganado por la representación de República Dominicana.

Y no copó “Tati” Valdés el casillero de juegos ganados en una sola oportunidad, ya que repitió la hazaña en 1989 (XXVIII SN)-11-, 1991 (XXX)- 9- , y 1992 (XXXI)-12-, resultados estos que mucho tuvieron que ver en los dos campeonatos a hilo y el sub-liderato del equipo Henequeneros, conducido por Gerardo “Sire” Junco entre 1989 y 1992.

Era realmente impresionante la estabilidad mantenida por este “Zurdo de Oro” de la pelota cubana, quien poseía una velocidad respetable, y cuyos lanzamientos rectos se le movían en su recorrido hacia el plato.

Asimismo, la “slider” era un verdadero cuchillo para los bateadores de su misma mano; mientras el envío con acción de su muñeca, que le entraba a los derechos al último momento, los sacaba de paso.

De igual manera, su depurado control le permitía poner la bola donde más quería y donde más difícil le resultaba a los toleteros rivales.

Jorge Luis Valdés era un lanzador sumamente inteligente, su profundo conocimiento de la zona de strike, aparte del coraje y la flexibilidad de su impecable impulso. Eso le permitió ponchar a 1982 bateadores, al tiempo que concedió l024 transferencias. Incluso para muchos bateadores – y hasta los fanáticos – resultaba desesperante la calma con que este lanzador actuaba en el montículo, y es que su concentración era sencillamente asombrosa.

Un momento cumbre en la brillante carrera del ídolo de Jovellanos, ocurrió en la XXIII Serie, durante un choque desarrollado en el Estadio Augusto César Sandino, de Santa Clara, el 31 de enero de 1984.

Ese día se plantó en el box de manera intransitable, y dejó sin jit ni carrera a una poderosa tanda villaclareña encabezada por Víctor Mesa, Pedro Jova y Héctor Olivera, para ganar así el partido 1 x 0 ante una gran concurrencia.

Ese año resultó inolvidable para “Tati” Valdés ya que resultó fundamental dentro del cuerpo de lanzadores del conjunto antillano participante en el XXIX Campeonato Mundial del Béisbol Aficionado desarrollado en La Habana.

En ese torneo, trabajó durante 20. 1 entradas en las que permitió seis anotaciones – cinco de ellas limpias, ponchó a 14, concedió seis bases por bolas, su PCL fue 2. 13, y archivó tres triunfos sin derrota.

La trayectoria de este astro del box tuvo siempre un camino ascendente, tal y como lo demostró en la XXIV Serie Nacional, en la cual finalizó con balance de 12 y 4 dentro de un combinado que a duras penas concluyó en la oncena posición (37-38).

En esa oportunidad lanzó 150 entradas, permitió 35 carreras limpias, ponchó a 134 y boleó a 44 para archivar así un notable 2. 09 en PCL.

La XXV Serie atestiguó una de las mejores demostraciones del “Tati” Valdés en los campeonatos domésticos, pues no solo trabajó más que todos (115 entradas), sino que se hizo también del mejor PCL de su carrera: 1.56.

Nuevamente el yumurino fue llamado a la selección nacional y partió rumbo a
Indianápolis, Estados Unidos, donde, en 1987, se dirimiría el título beisbolero panamericano. Allí, aunque no tuvo la efectividad acostumbrada – 6. 60 PCL -, se las arregló para aportar tres victorias a la causa cubana.

De esas reñidas contiendas se recuerda aún, sin embargo, el escón de ponches por él propinado a la escuadra borinqueña en el octavo capítulo; un encuentro que finalmente ganó.

En la Serie XXVIII, Jorge Luis triunfó 11 veces y lo derrotaron en una; permitió 25 carreras limpias en 92.2 innings y su PCL brilló en. Asimismo fue el puntero en juegos ganados (11) y completos (9). Con ese rendimiento guió a sus Henequeneros a estar, por primera vez desde 1970,entte los 4 Grandes de la Pelota Cubana.

La consumación de sus sueños se hizo realidad cuando Henequeneros se proclamó campeón en dos oportunidades sucesivas en 1989-90 y 1990-91. Tanto José Cantero (7-1), Rolando Hernández (7-2) como Carlos Mesa (5-2) se unieron al cinchete zurdo para lograr el añorado triunfo; primero ante Santiago, y, en la temporada siguiente, frente a Camagüey, en esfuerzos combinados de Jorge Martínez (17 juegos relevados) y él (nueve sonrisas), más la tanda encabezada por Lázaro Junco y Fernando Sánchez.

Jorge Luis estuvo nuevamente entre los primeros lanzadores en la XXXI Serie pues alcanzó un excelente 12-0 en ganados y perdidos complementado con PCL de 2. 01, pero no pudo impedir que Industriales se coronara en la discusión por el título. Tan memorable resultó ese palmarés que ningún equipo de esa provincia se acercó a ese hito hasta que el explosivo Víctor Mesa tomó las riendas del conjunto en 2011.

Mientras tanto, ya desde mucho antes el zurdo se había convertido en una pieza fundamental del cuerpo monticular cubano en eventos internacionales. Viene a colación entonces sus actuaciones más cercanas en el tiempo, durante los Juegos Panamericanos Habana’91, en los que propinó un juego sin jit ni carrera a la representación canadiense el 6 de agosto de ese año, y cinco fechas después derrotó 3 x 2 a la escuadra estadounidense en función de relevo.

En 12.1 entradas, permitió una carrera limpia, y culminó con PCL de 0.73.
Ya en la finalísima del inolvidable torneo beisbolero panamericano Habana’91, el número 37 del equipo Cuba maniató a los puertorriqueños y los venció 18-3 en medio de un despliegue pirotécnico de 23 imparables por parte de los criollos, para í asegurar así la retención del metal áureo a nivel continental.

A “Tati” le ocurrió lo mismo que a muchos estelares de esos años. Le apresuraron su retiro de nuestro medio aun estando en forma en 1996 y estuvo jugando en ligas japonesas durante cinco años más. En ejemplo de preparación física, nunca confrontó problemas con su brazo de lanzar.
Sus enaltecedores totales en las Series Nacionales cubanas le dan una cifra de 519 juegos lanzados; de los cuales completó 229, y relevó 105 veces. Sus lechadas sumaron 46 y le batearon para .251. El PCL quedó en 3.13.

En cuanto a su participación en competencias internacionales, que incluyeron una Olimpiada, Juegos Panamericanos, Centroamericanos, Copas Mundiales y Copas Intercontinentales, el mejor zurdo cubano de los últimos cincuenta años archivó 30 victorias y un solo descalabro.

Fuente: Aquí se habla de Grandes 
4to inning. Rogelio Latuste La O.

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