La muerte es un proceso natural de la vida, pero cuando está ocurre de manera inesperada y súbita, trae connotaciones inimaginables. Hoy te invitamos a repasar el triste camino de las muertas más trágicas y a destiempo del Béisbol Cubano.

La muerte el domingo 25 de septiembre del 2016 del lanzador José Delfín Fernández Gómez en un accidente marítimo, a la temprana edad de 24 años, no sólo enlutó a los seguidores del béisbol en diferentes puntos del planeta, sino que devolvió a la actualidad nombres de figuras del deporte de las bolas y los strikes que también encontraron la muerte prematuramente.

En la década de los 80´s fue doloroso el caso del joven inicialista holguinero Ricardo Bent Williams (padre del medallista de bronce olímpico Neisser Bent), quien fue alcanzado por una descarga eléctrica en medio de una tormenta y del jardinero yumurino Lázaro Contreras, asesinado por su esposa al regresar de un evento internacional.

Según declaraciones de un compañero de equipo, el talentoso joven poseedor de las cinco herramientas necesarias para brillar en este deporte, llegó a casa pasado de tragos y ella le roció un galón de gasolina y le prendió fuego, haciendo realidad amenazas anteriores.

Muchos de los momentos tristes han sido a consecuencia de accidentes de tránsito. En este caso, creo que los ejemplos supremos en nuestras series nacionales han sido el espirituano José Antonio Huelga Ordaz, el 4 de julio de 1974, a los 26 años de edad y el capitalino Santiago Mederos Iglesias, el 15 de diciembre de 1979, a los 34. El Héroe de Cartagena fue el mejor monticulista derecho del país en su época y Changa, el zurdo más sobresaliente.

En el primer quinquenio de los campeonatos nacionales hubo que lamentar la pérdida de Francisco Tomás Salcedo Moreno (27 años), en noviembre de 1965, cuando el camión en que viajaba sufrió desperfectos técnicos. El zurdo de Media Luna, Granma, había integrado el plantel criollo a los Juegos Centroamericanos y del Caribe de Kingston, Jamaica, en 1962.

Andrés Luis Martínez: Este fue un lanzador camagüeyano, hermano de otro estelar lanzador, Omar Luis Martínez, que integró varias veces el Equipo Nacional y uno de los más reconocidos zurdos de los años 80. Este perdió su vida mientras montaba su bicicleta y fue atropellado por un camión.

Más acá en el tiempo también fueron víctimas de actos violentos los lanzadores Enrique Cutiño (Santiago de Cuba), quien fue apuñalado en una riña callejera, Eddy Nelson Savón (Guantánamo), fallecido durante una trifulca familiar, y Arcilio Dionisio Rodriguez (Villa Clara), asesinado en el pedraplén que conduce a Cayo Santa María.

Un accidente en motocicleta puso fin a la vida del receptor santiaguero Frank Tamayo Castillo (28 años), el último día del 2004 y en el 2013 otra tragedia en la carretera nos llevó pronto al artemiseño Yadier Pedroso González, cuando se paseaba entre los principales tiradores del archipiélago.

Hijo del otrora lanzador José Manuel Pedroso se erigió en uno de los baluartes de la corona alcanzada por los entonces Vaqueros de La Habana en la justa de 2008-2009 y contaba, a pesar de su juventud, con participación en dos Clásicos Mundiales, una Olimpiada, tres Copas del Mundo, una Copa Intercontinental, los Juegos Panamericanos de 2011 y los Juegos Centroamericanos y del Caribe del 2006.

En ocho Series Nacionales obtuvo 75 victorias y solo permitió 3.15 carreras limpias por juego de nueve entradas, llegando a convertirse en uno de los mejores lanzadores cubanos del momento.

El 27 de septiembre del pasado año habría cumplido 48 años el camagüeyano Miguel Caldés Luis, si un accidente de tránsito no hubiera acabado con su existencia el cuatro de diciembre del 2000, pocas semanas después de haber regresado con el metal de plata de la cita estival de Sydney.

Integrante de la escuadra nacional, será recordado además de su tremenda calidad como jugador, por su cuadrangular en la final de las olimpiadas de Atlanta, que sirvió para poner delante a los suyos en el marcador. En 14 Series Nacionales promedió para 289 con 176 jonrones y 683 carreras remolcadas.

Otros fallecimientos menos mediáticos también son los de los lanzadores Arnaldo Hernández (hermano del “Duke” y Liván), víctima de una enfermedad repentina, quien apenas logró jugar un campeonato con los colores de Metropolitanos y la del prometedor espirituano Andy Fache, electrocutado al tocar una cerca perimetral en casa de un familiar cuando apenas contaba con 19 años de edad.

Osmani Tamayo, lanzador derecho de Santiago de Cuba, falleció el 20 de mayo del año 2012, a los 30 años víctima de un infarto cardiaco cuando se desarrolla la Final del campeonato cubano de béisbol.

Tamayo defendió el montículo santiaguero en siete series nacionales, en particular la de 2007, cuando Santiago conquistó el título cubano.

De por vida, Tamayo acumuló 25 victorias y 20 derrotas con 69 ponches, y esta temporada terminó con foja de 7-5 en 35 cotejos lanzados.

La lista, por supuesto, es mucho más extensa. En el 2016 se incorpora a la lista de peloteros con un triste final final prematuro, José Fernández, un derecho nacido en Santa Clara el 31 de julio de 1992, que se codeaba entre los más descollantes lanzadores de las llamadas Grandes Ligas.

Fernández formó parte del equipo villaclareño en la categoría 15-16 años y en 2008 marchó hacia Estados Unidos.

Allí, debutó en la Gran Carpa con los Miami Marlins el 7 de abril de 2013 y terminó siendo el Novato del Año de la Liga Nacional, condición que además de él solo han obtenido otros tres cubanos: Pedro Tony Oliva López, con los Mellizos de Minnesota en 1964; José Canseco Papas, con los Atléticos de Oakland, en 1986 y José Dariel Abreu Correa, con los Medias Blancas de Chicago, en 2014, todos en la Liga Americana.

En su temporada de estreno Fernández exhibió balance de 12 ganados y 6 perdidos, 2.19 promedio de carreras limpias y retiró a 187 bateadores por la vía de los strikes en 172.2 entradas y un tercio.

Al año siguiente una lesión en su brazo de lanzar lo alejó del box para someterse a una operación. De ahí que su saldo fuera de 4 y 2.

Retornó en el 2015 con seis salidas exitosas y un descalabro. En el presente 2016 disfrutaba de su mejor campaña con 16 y 6, efectividad de 2.58 y había ingresado en el exclusivo club de los serpentineros cubanos que han registrado 200 ponches en una temporada en Grandes Ligas.

La relación la completan Camilo Alberto Pascual Lus, que rebasó la cifra en cuatro oportunidades; Luis Clemente Tiant Vega, en tres y el fallecido Miguel Ángel (Mike) Cuéllar Santana, santaclareño como Fernández, que en 1967 estrucó a 203 bateadores.

El estelar pitcher de los Miami Marlins en 182.1 innings de actuación acumulaba 253 ponches, a 11 de igualar la máxima cifra de un criollo en ese béisbol en poder de Tiant (264) desde 1968.

En su meteórica carrera por las Mayores, José Fernández archivó 38 victorias y 17 derrotas, con 2.58 promedio de carreras limpias y repartió 589 ponches en 471.1 entradas de labor sobre la lomita.

El lunes, 26, un día después de su trágica muerte, todos los jugadores de los Marlins llevaban una camiseta con el número 16 en honor a su compañero de equipo en el partido que disputaron contra los Mets de Nueva York.

Según anunció el dueño de los Miami Marlins, Jeffrey Loria, la camiseta número 16 será retirada y nadie la utilizará más en el uniforme de este elenco.

La última de estas muertes trágicas de peloteros cubanos que se desempeñaron en Series Nacionales fue la del también lanzador Miguel Alfredo González, el 24 de noviembre de 2017 a la edad de 34 años, en un accidente automovilístico ocurrido en la Habana.

Jugó en siete temporadas cubanas antes de abandonar el país para firmar un contrato de tres años y 12 millones de dólares con los Filis de Filadelfia donde apenas jugó un par de años.

Fue campeón con los Vaqueros de la Habana en 2009 y en 131 juegos lanzados ganó 42 con 32 derrotas, con un promedio de carreras limpias de 3.68.

Otro caso un tanto desconocidos es el de Juan Carlos Bruzón, que en el año 2007. Tuvo una carrera meritoria con Holguín y llegó incluso a la selección nacional en 1993. En 1999 se fue de Cuba y jugó en Canadá e Italia. Pero llegó a vincularse con la mafia y la droga. Su comportamiento en ese peligroso mundo lo pagó con una muerte todavía cuestionable. Algunos cercanos a él afirman que su carro fue encontrado sin su presencia hecho un colador en un McDonald´s. Otros dicen que fue sepultado vivo en cemento y arena, mientras algunos especulan que todo fue una pantalla para esconderse por siempre del FBI y de la mafia.

Otro desconocido fue Ángel Oscar Argüelles, en 2018. Lanzó con Metropolitanos en la campaña 2009-2010 y llegó a ser el jugador más alto de la Serie Nacional. Emigró a República Dominicana donde se radicó después de no poder ser firmado por ninguna organización en Grandes Ligas. En 2017 fue encarcelado tras ser sorprendido sacando ilegalmente a un grupo de personas hacia Puerto Rico. Su deceso fue a manos de los guardias de una prisión en San Pedro de Macorís cuando trataba de escapar del centro penitenciario junto a otros cinco reos.

Sabemos que hemos tenido más fatalidades entre nuestros peloteros y acá les agregamos otras que tenemos a mano Ricardo Lazo, Carlos Kindelán, y hace muy poco Oscarito Gil, de 13 años, hijo del lanzador holguinero Oscar Gil, también por una descarga eléctrica.

Fuentes:

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